Los cuatro desafíos

Autor de hoy: Pastor Bill
Cyber Daily Devotion

Escritura:
Job 9:4- “Sabio de corazón y robusto de fuerzas, ¿Quién Lo ha desafiado sin sufrir daño?” (NBLH)
Se cuenta la historia de un hombre, cuya religión solo se basaba en la curiosidad, que desafió a Dios. “Dios, su tú existes, entonces háblame de la siguiente manera:”
  1. “Así como lo hiciste con Abraham, que lo enviaste a un lugar lejano”.
  2. “Así como lo hiciste con David, que lo llevaste a matar a un poderoso gigante”.
  3. “Así como lo hiciste con Elías, cuando le dabas de comer por medio de cuervos”.
  4. “Así como lo hiciste con Pablo, cuando lo liberaste de las cadenas que lo ataban”.
Dios no tardó en responder:
  1. Dios envió a un misionero a invitar al hombre a África, para ayudar a atender a personas con VIH/SIDA. El miedo se apoderó del hombre y él se negó a ir.
  2. Dios envió a un evangelista a ministrar a los gigantes en el hombre y liberarlo de la pornografía. La inseguridad sobrecogió al hombre y él no quiso escuchar.
  3. Dios envió a un predicador a hablarle al hombre y darle de comer el pan de vida - todo acerca de su evangelio. El hombre consideró que el predicador era un pobre falto de visión y se alejó.
  4. Dios envió al hombre a su hijo, a pedir disculpas, por muchos años de agravios y para liberarlo de la amargura y falta de perdón. El hombre se negó a escucharlo; desde hacía tiempo había abandonado a su hijo.
Dos semanas después, el hombre decidió poner fin a su desafío con Dios, porque sus peticiones no habían sido escuchadas.

Él dijo: “Dios tuviste tu oportunidad y remachó- me voy por otro lado”.
Dios dijo: “¿A quién más podemos enviarle?”

El hombre estaba cegado por su ser egoísta y no podía ver:
  1. Su invitación como a Abraham para viajar, a causa del miedo.
  2. La desaparición de su gigante de la pornografía, porque era demasiado inseguro.
  3. Su alimento espiritual, porque estaba esperando hamburguesas y perros calientes.
  4. Su liberación de la falta de perdón, porque él estaba buscando una llave para grilletes.
Si te encuentras en una situación como ésta, te animo a recordar dos cosas:
  1. Dios nunca dejará de intentarlo.
  2. Su respuesta no es en la forma en que piensas que debería ser
Oración: Padre gracias por responder a la oración a tu manera y no según mi punto de vista egoísta, “a mi manera” o en la actitud algo más espectacular. En el nombre del Señor Jesucristo. ¡Amén!

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